jueves, 24 de marzo de 2016

Tu inacción te hace cómplice‼



-       “Yo me lavo las manos como Pilato”, quien no ha escuchado una expresión similar, cuando alguien no desea ser parte o envolverse dentro de un conflicto.
-       La biblia explica que los ancianos y principales sacerdotes, incitaban al pueblo para que mataran a Jesús, y lo hacían por envidia. Pilato mismo se había percatado del asunto.
-       La acusación no era válida, carecía de peso. 
-       Pilato inclusive estaba sorprendido, maravillado por la templanza y carácter de Jesús, ante las falsas acusaciones.
-       Como si fuese poco, la mujer de Pilato, le hizo llamar, para advertirle de no hacerse partícipe de las injusticias contra Jesús, ya que por sueños había comprendido que era inocente, justo.
-       Y aunque este gobernador trató de obtener una razón concreta por parte del pueblo para crucificar a Jesús, el pueblo sólo más gritaba: “Sea crucificado”.
-       Antes de entregarle solo se limitó a decir: Inocente soy yo de la sangre de este justo, allá vosotros.
-       Cuan comúnmente adaptamos esa conducta o actitud, cuando podemos hacer más y no lo hacemos.
-        Claro, cuando estamos envueltos en algún asunto complicado, esperamos que todos cuanto puedan saquen cara y nos defiendan.
-       Sin embrago cuando la situación no nos involucra directamente, volteamos la vista aunque tengamos el poder y la autoridad para auxiliar a alguien más.
-       Y no auxiliar necesariamente a quien su conducta le alcanzó con consecuencias, sino a aquel que injustamente es vituperado, cuando de primera mano conocemos la falsedad de lo que se propaga.
-       ¿Para qué Dios nos ha colocado en lugares privilegiados sino es para bendecir y defender a alguien desprovisto?
-       Ya basta de ser cómplices con nuestra inacción. Si está mal, dilo, sino es cierto, denúncialo, y si es inocente, no lo entregues a las multitudes.  Que nuestro silencio no sea partícipe del abuso y la injusticia.

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